Inventario de artículos fotográficos I

A lo largo de mi vida he sentido especial atracción por diversos utensilios y herramientas que encontraba a mi alrededor. Siempre me ha fascinado el averiguar, a veces con resultados no del todo satisfactorios, cómo funcionan los aparatos que me rodean y de qué manera podía aprovechar todo lo que me ofrecían.

Por todo lo anterior, y por mi inmenso amor hacia la fotografía, y en especial por la fotografía analógica, he ido recopilando gran cantidad de útiles fotográficos. Todos los he estudiado minuciosamente y me han entretenido largas horas, bien ayudándome a tomar fotografías, o simplemente analizando su funcionamiento.

A la funcionalidad y usabilidad, se suma como especial factor el diseño, que tiene gran importancia para mí y así se aprecia en mi colección de estrambóticas cámaras.

Ruegos y preguntas al término de este post.

Kodak S300MD

El fin último de las cámaras que llegan a mi colección es siempre probarlas y disfrutarlas, siempre y cuando se dejen. No me considero un manitas pero la curiosidad es un motor muy potente del cerebro humano y he intentado con mayor o menor éxito reparar las cámaras que han llegado a mi hogar y no funcionaban. La siguiente es un ejemplo es un ejemplo fallido de reparación. La pobre tiene las tripas corroídas por los ácidos de las baterías, al parecer almacenadas en su interior durante demasiado tiempo. Quizás el día de mañana trate de limpiar su circuitería para tirar unos rollos con ella.

Esta bonita cámara fue construida del 88 al 93 por la fábrica Kodak en Brasil y es una compacta de funcionamiento muy simple, que monta una Lente Ektanar de 35mm con una abertura f/4.5. La abertura tiene dos posiciones que no son más que unos círculos de distinto tamaño que cambiamos mediante un selector bajo el objetivo, y que la propia cámara asesora usar dependiendo de si usamos película de ISO 100 ó 400. Tiene una empuñadura muy protuberante en la que están grabadas las letras de kodak y un flash situado en el lateral opuesto. La parte central se oculta con una pieza de plástico que se acciona desde la parte superior y tapa el visor y el objetivo para protegerlo. Es de rebobinado automático y lleva dos pilas normales (AA). Se fabricó en negro o en rojo, como en la unidad que yo compré.

 

Entre las compras menos racionales, aunque no por ello impulsiva de mi colección, podemos encontrar esta Kodak Cameo SFM. La primera y última vez que he visto otra cámara de este modelo ha sido en la película del hongkonés Wong Kar-Wai: “Happy Together”. Una sola vez bastó para perderme a bucear por internet en busca de este trofeo.

Me gusta especialmente el diseño de esta cámara, la pieza de plástico que eleva el flash es la que hace de tapa para el pequeño objetivo de foco fijo, quedando reducida la cámara a un paquetito de plástico que cabe en la mano. He usado dos rollos con esta cámara y lo cierto es que no acabé muy conforme con su usabilidad. Se trata de una cámara súper automática en la que no tendremos (ni podremos tampoco) forma de control sobre prácticamente ninguno de sus valores, salvo el modo del flash (normal o de relleno), el disparo con temporizador y el rebobinado forzado en cualquier parte que nos encontremos del rollo. Usa dos pilas muy comunes, una pareja de AAA.

Por contra, la forma de encuadrar por ese visor articulado y minúsculo en dos piezas hace que haya sido galardonada como el peor visor de entre todas las cámaras de mi colección.

2012823

De una cámara que hace honor al eslogan de Kodak de 1952 “Usted pulsa el botón y nosotros hacemos el resto”, y la construcción de plástico de mediados de los años 90 pasamos a la precisión minuciosa y construcción metálica de las cámaras soviéticas:

Smena 8m

Construida a lo largo de los años 70 en la Unión Soviética, esta cámara es lo antagónico a lo que predicaba el eslogan de Kodak. No podremos dejar ningún parámetro al azar, el fotógrafo es el que tiene que ajustar la velocidad de disparo, la abertura de la lente, el enfoque, y en el caso de acoplarle un flash, tampoco permitirá la comunicación entre el flash y la cámara más allá de dispararse a la vez que pulsamos el botón de disparo, como obviamente era de esperar.

Así como el cuerpo es de plástico negro, de un tacto áspero y el anclaje de la tapa trasera da la impresión de que no es muy fina, el resto de elementos son de construcción metálica. El objetivo es uno de ellos y resulta muy agradable a la par que preciso, incluso suena bien. Otros elementos de metal son la zapata para el flash y la cabeza de la bobina de rebobinado.

La cámara no necesita baterías porque carece de automatismos para la medición de luz, el enfoque, velocidad de obturación, etc. Estas ausencias significan que el usuario es el que deberá calcular “a ojo” la distancia del sujeto a enfocar, y estudiar mentalmente o con ayuda de un exposímetro o luxómetro, la velocidad necesaria y la abertura en función de la ISO de la película.

Otro detalle curioso resulta ser el visor, que a parte de ser minúsculo está situado en un rinconcito arriba a la izquierda. Esto crea lo que se conoce como error de paralelaje, que consiste en que dificilmente el encuadre que nos muestra la ventanita no coincidirá con el que obtendremos en la imagen final que nos dará el objetivo, por lo tanto deberemos desplazar ligeramente la cámara para lograr el encuadre deseado.

El plástico del resto de elementos de la cámara podría darnos algún pequeño quebradero de cabeza, sobre todo la combinación del botón de disparo con la rueda de arrastre del carrete. El primero no es muy preciso y podría dar lugar a una imagen trepidada si no lo pulsamos con la intensidad adecuada, y la ruedecita se puede volver algo reticente a nuestras órdenes cuando llevamos al menos medio rollo utilizado, y más si tenemos las manos frías.

En cuanto a la relación entre estas dos cabe destacar que no funcionan como es habitual, me explico: normalmente todas las cámaras de película bloquean el disparador tras tomar una fotografía, para evitar que las imágenes se superpongan, y nos obligan a pasar al siguiente fotograma, pero la múltiple exposición es un recurso fotográfico del que me considero admirador y esta joya rusa nos lo permitirá.

El disparo es muy silencioso y sumado a su tamaño reducido es perfecta para callejear y dar rienda suelta a todas las técnicas de fotografía urbana.

Para concluir, añadiré que todas las cámaras anteriormente citadas usan película de 35mm, todavía fácil de encontrar en multitud de establecimientos, y que podemos revelar en cualquier laboratorio fotográfico.

Espero os haya entretenido u os pueda resultar útil en algún momento. Estaré encantado de responder a cualquier duda que se os plantee y esté dentro de mis posibilidades.

Fer

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