Inventario fotográfico VII – Ricoh 500GX

Ricoh 500GX Film Camera

La Ricoh 500GX es una cámara telemétrica fabricada por la marca taiwanesa a comienzos de la década de los 70. Tiene un tamaño más compacto que el resto de telemétricas de la época (menos de 12 cm. de ancho) y un peso moderado (420 gramos). Monta una lente Rikenon de 40mm con una apertura máxima de 2.8, que no sobresale excesivamente del cuerpo, pero que permite controlar los diales de apertura y velocidad de una forma sencilla.

Llevaba un tiempo tras una telemétrica que me brindara, por un lado, la comodidad de una compacta para callejear a diario sin cargar con un peso excesivo, y la flexibilidad y fiabilidad de las cámaras réflex por otro lado. Tras un tiempo visitando distintos portales de venta en Internet en busca de alguna cámara de este tipo que mi bolsillo pudiera pagar, fue en Wallapop donde vi que alguien de mi misma ciudad decidía “abandonar” la cámara de sus padres al considerarla inútil en este mundo digital. Pobre diablo…

Cámara analógica Ricoh 500GX 35mm

En las cámaras telemétricas, el enfoque se realiza de forma precisa mediante la superposición de la imagen del visor óptico, con la proporcionada por el telémetro. Ésta última, tintada de amarillo y situada en el centro del visor, nos permite lograr un enfoque exacto al acoplar ambas imágenes. Pese a esto, uno de los inconvenientes de las cámaras telemétricas reside en que, si bien el enfoque puede ser tan preciso como el de una cámara réflex, no tendremos constancia de la profundidad de campo que obtendremos con las distintas aperturas de diafragma, ni el área de la imagen que quedará desenfocada.

La velocidad de obturación puede ser ajustada desde 1/500 a 1/8, incluso existe la posibilidad de utilizar el modo Bulb (B) para realizar largas exposiciones.

Si colocamos el dial de apertura en Automático estaremos usando el modo “prioridad de obturación”, en el que la cámara, gracias al fotómetro de Sulfuro de Cadmio (CdS) que incorpora, asegurará una correcta exposición, proporcionando una apertura adecuada, que será mostrada por una aguja en la parte derecha del visor.

Si decidimos escoger nosotros mismos la apertura, desde f/2.8 a f/16, aparecerá en el visor una “M” que nos indicará que recaerá en nosotros la responsabilidad de elegir también una velocidad de obturación adecuada.

Otras características muy prácticas de esta cámara son: el temporizador, de unos 8 segundos aproximadamente, la zapata universal para flash y para mí la más importante, por no encontrarse en muchas cámaras del mercado, un selector para realizar fácilmente múltiples exposiciones. Esta última opción es la que ha convertido esta cámara en un objeto de deseo para los amantes de la fotografía experimental. Utiliza película estándar de 35mm y una pila -no tan habitual- PX675.

Un pequeño inconveniente, al parecer común en este modelo, es que el sellado interno que impide que la luz entre de forma accidental y afecte al rollo de película, no perdura con el paso de los años y en la mayoría de unidades que existen hoy en día, se encuentra prácticamente desgastado. Esto normalmente se traduce en entradas de luz por la parte trasera que imprimen su firma en forma de “lightleaks”. Según he podido leer este sellado es reemplazable de forma sencilla, pero no es algo que de momento me preocupe, incluso puede resultar un aliciente y otra forma de decorar la imagen final. El tiempo y los resultados dirán.

Esta misma semana la probaré a fondo con un rollo para analizar más al detalle su funcionamiento. ¡Os contaré si es tan divertida como espero!

Inventario fotográfico VI – Olympus Pen

La familia Pen de Olympus comprende una serie cámaras fotográficas producidas por la casa nipona a partir de 1961. Toda esta saga Pen se caracteriza por aprovechar el doble cualquier rollo de película que introduzcamos. Cada fotografía expone la mitad de un fotograma estándar de 35mm. Este tamaño es perfecto para ampliar a un tamaño normal sin apenas pérdida de calidad.

Como muestra de las posibilidades de este sistema de medio fotograma, dejo unas fotografías realizadas a comienzos de 2015.

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Inventario fotográfico V – Canon t90

El pasado tres de Diciembre adquirí un fabulosa herramienta en una tienda de segunda mano, una Canon t90 con su objetivo 50mm f/1.8 también de la casa japonesa.

Esta cámara fue fabricada en 1986 y constituía el -cómo me gusta esta expresión- “buque insignia” de la serie T de Canon y con ella despidió, por todo lo alto, a la era de cámaras con montura FD, para dar paso a monturas para objetivos de enfoque automático.

Las máquinas, como las personas, pueden tener un camino más llano o más abrupto, simplemente por haber nacido en un momento determinado, o en un país concreto. Canon lo tuvo fácil: adoptó la excelente construcción de las cámaras de los 70, con chasis metálico y la fiabilidad del enfoque manual, e incorporó la mejor electrónica de la época, con útiles automatismos para ayudar al fotógrafo. Resultado: una maquinaria diligente, precisa e imparable.

Los periodistas japoneses acuñaron la t90 como “el tanque”, aunque yo, que me considero hombre de campo, y no beligerante, opto por pensar que es la “t” de Tractor. Con él recorrí orgulloso las calles de Madrid ante la mirada de los turistas y la incredulidad de los lugareños, por el ruido mecánico que salia de él. Las semillas que usé, fueron un Ilford XP2 y un Fuji Superia.

Días atras dejé en el invernadero fotográfico el par de rollos, y tras pasar el escáner-cosechadora me han dado este delicioso fruto.

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En la sección de fotografía de su supermercado, usted puede encontrar bandejas de fotografías, como éstas, tomadas por la antes mencionada Canon t90 en blanco y negro; o bandejas de coloridas fotografías tomadas por la misma cámara, y un rollo de Fuji Superia 200, a todo color.

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Si lo deseáis, estáis invitados a visitar mi campito en flickr.

La T90 estaba a años luz de su tiempo. Es una de las mejores cámaras de enfoque manual de todos los tiempos. (…) En mi opinión es el mejor diseño que ha construido Canon en su historia”. -Stephen Gandy.

Inventario fotográfico IV – Vivitar AF300

Compré esta cámara hace unos años, en una tienda de artículos de segunda mano por apenas unos 3€, vino sin caja ni libro de instrucciones siquiera, así que salvo por lo que he podido indagar este tiempo, son pocas las especificaciones que conocía acerca de ella.

Anteriormente había probado alguna otra cámara de la marca, como la Vivitar Ultra Wide&Slim, a la que más adelante dedicaré una entrada, como tributo al largo tiempo que ha caminado conmigo.

Aunque hoy en día los productos de esta marca se reduzcan a pequeños accesorios y cámaras muy sencillas, en su día fue una de las marcas más populares de objetivos de la era del metal, los años 70. A menudo, resultaban ser objetivos de un coste bastante reducido y con calidades de construcción más que aceptables. Para más información acerca de esta marca y su dura y metamórfico devenir, recomiendo la lectura del texto de José Luis Trullo: Vivitar: breve y tortuosa historia de una marca.

Las especificaciones de esta cámara son todo un enigma, pero por su diseño y los materiales utilizados en la fabricación (plástico negro y botones de goma) así como por elementos como un display de grandes dígitos, estimo que se fabricaría en los años 90.

Me lancé muy pronto a probarla con un rollo, le puse dos pilas normales y me lancé a pasearla por la ciudad. Es un aparato prácticamente automático. Los modos a elegir se reducen al temporizador de disparo y al uso del flash: normal (automático), de relleno, o desconectado. El botón de disparo, es de goma, y realiza  la labor de enfocar y disparar.

María la gitana

La lente, a la que no rodea ningún anillo de texto informativo, estimo que se tratará de un 28mm aproximadamente y así como con la otra cámara de la marca que he podido probar, deja sobre la imagen una marca personal en forma de aberraciones cromáticas, típica de las lentes de plástico o de baja calidad, algo, que por mi parte, me parece muy divertido de provocar apuntando a objetos muy luminosos.

Nunca he buscado la calidad técnica por encima de las posibilidades personales y únicas de cada cámara, ni creo que exista la cámara perfecta que todos debamos admirar. Así como las personas son únicas, también hay una cámara para cada cual, y todas con unas cualidades más que suficientes para expresarnos en forma de fotografías.

Inventario fotográfico III – Colorsplash

Esta cámara tan futurista con forma de cantimplora fue la primera cámara de lomography que cayó en mis manos y si bien no constituye una pieza fundamental para un coleccionista por tratarse hoy en día de un producto adquirible de forma sencilla en muchas tiendas, sus excelentes cualidades me han permitido disfrutar mucho de ella.

La particularidad de esta cámara es que incluye un flash de colores intercambiables girando la ruleta que vemos a la derecha. Dos de los colores están fijos y los otros dos se pueden intercambiar utilizando las gelatinas de distintos tonos que se incluyen en el paquete de la cámara.

 Lomography Colorsplash camera

En la parte superior de la cámara, rodeando el botón de disparo encontramos un selector con tres posiciones: Una mantiene desactivada la cámara, otra hará que podamos disparar, a una velocidad aproximada de 1/100, y la otra activa el modo Bulb, que nos permitirá la posibilidad de realizar largas exposiciones, es decir, que captaremos luz en la fotografía tanto tiempo como mantengamos pulsado el disparador. Con ello conseguiremos prolongar el tiempo de obturación tanto tiempo como deseemos, para obtener una correcta exposición, o dibujar rastros de luz en las fotografías.

W0W

El visor es amplio y cómodo y al estar sobre el objetivo apenas hay error de paralelaje. La ergonomía de la cámara se presenta cómoda y segura, y su diseño no pasa desapercibido siquiera para el más curioso de los busca-gadgets.

Con la rueda de arrastre, que como en alguna otra cámara de plástico sucede, va un poco dura cuando llevamos varias fotografías tomadas, y con la manivela de rebobinado, que permite recoger el rollo una vez terminado o incluso a mitad para realizar dobles exposiciones, termino de analizar todos los engranajes que conforman esta maquina.

Behind the speaker

Algo que echo de menos es una rosca para trípode para mejorar la estabilidad en las largas exposiciones, aunque no es un detalle de mayor importancia teniendo en cuenta que se trata de una cámara rápida y divertida de usar, más pensada para que nos acompañe en los momentos más locos e imprevisibles de nuestras vidas.

Como ya he dicho es una cámara muy sencilla de utilizar y siempre está preparada para la acción. Tan solo tenemos que escoger una velocidad de disparo, un color para el flash y disparar. Al fotógrafo que empieza o al que le ha picado la curiosidad del mundo analógico, no le dará quebraderos de cabeza, aunque una vez metido en el mundillo quizás piense en prescindir de ella para dejar paso a alguna otra cámara más compleja.

Da magníficos resultados de día y de noche la hace parte fundamental de cualquier fiesta. Se alimenta de carretes de 35mm y de una pila normal AA.

Inspirado en el flash de colores de la Cámara Colorsplash, lomography fabricó a continuación el Flash Colorsplash, que funciona independientemente, y se ajusta a cualquier zapata universal de flash.

Su velocidad de disparo es de 1/125 aproximadamente y lo podemos disparar sin estar conectado a la cámara con su botón superior. Ideal para dar un toque adicional de color a la escena desde el ángulo que deseemos. Combinando el modo Bulb de la colorsplash con uno o varios flashes de colores podremos realizar fotografías como la siguiente:

DOCTOR HAHNEMANN

¡Disfrutad!

Inventario fotográfico II – Canon 500n

Esta cámara de la casa Japonesa data de 1996 y es una de las más populares Canon de la era del plástico y la electrónica en las cámaras: los años 90.

Si mal no recuerdo se trata de la segunda cámara réflex de mi madre, la cual sólo tiene buenas palabras para esta cámara. Ella la adquirió con el que era el objetivo de serie de esos años, un Canon EF 28-80mm, que espera una segunda oportunidad. Me faltó el tiempo para acoplarle mis ópticas fijas, un 50mm f/1.8, objetivo que citaré muy pronto pues me ha acompañado durante largo tiempo, y el 28mm f/2.8 con el que posa alegre en la fotografía.

Con esta cámara realicé alguna que otra fotografía de mis vacaciones en familia durante mi preadolescencia, que ahora andará por alguno de los álbumes de fotos de mis padres, y consiguió que me picara el gusanillo de la fotografía.

La época ya permitía que el usuario no se preocupara de ajustar nada para tomar sus fotografías. Todas las funciones, salvo el dirigir la cámara hacia hacía el objeto y realizar el zoom para encuadrar ¡faltaría más! se podían dejar en manos de los automatismos de la cámara: enfoque, medición, arrastre de la película, rebobinado al finalizar el rollo, ajuste de la velocidad ISO, salida del flash integrado y disparo de éste.

Claro está que también permitía al usuario más avanzado jugar con su cámara y ajustar absolutamente todos los parámetros a conveniencia. El funcionamiento por lo tanto no difiere tanto de una cámara réflex de las fabricadas hoy en día, incluso mantiene el la rueda de modos de disparo que encontraríamos hoy en una Canon.

Usa pilas CR123, que puedes encontrar facilmente en el pequeño comercio asiático de tu barrio, en tiendas de fotografía especializadas o a través de internet. Aunque el consumo de batería no es muy elevado, tras unas cuantas pilas gastadas en los momentos más inoportunos, decidí comprar a través de eBay un grip de baterías AA para aumentar el número de fotografías que podía tomar sin repostar y para que, en el caso de quedarme sin energía, poder acudir a un establecimiento en el que vendieran pilas “normales”. El Grip BP-8 puede almacenar en su interior cuatro pilas AA.

Un usuario de Cámara Réflex de Canon tiene la ventaja de poder usar sus lentes EF ¡no EF-S! en las cámaras que fabrica ahora Canon y en las que fabricó a partir de 1987. Es por eso por lo que mi primera réflex digital también fue una Canon.

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En mi flickr podréis encontrar una selección de fotos tomadas con esta cámara.

Para información técnica adicional podéis visitar este sitio web donde dan una información muy detallada acerca de este modelo.

Inventario de artículos fotográficos I

A lo largo de mi vida he sentido especial atracción por diversos utensilios y herramientas que encontraba a mi alrededor. Siempre me ha fascinado el averiguar, a veces con resultados no del todo satisfactorios, cómo funcionan los aparatos que me rodean y de qué manera podía aprovechar todo lo que me ofrecían.

Por todo lo anterior, y por mi inmenso amor hacia la fotografía, y en especial por la fotografía analógica, he ido recopilando gran cantidad de útiles fotográficos. Todos los he estudiado minuciosamente y me han entretenido largas horas, bien ayudándome a tomar fotografías, o simplemente analizando su funcionamiento.

A la funcionalidad y usabilidad, se suma como especial factor el diseño, que tiene gran importancia para mí y así se aprecia en mi colección de estrambóticas cámaras.

Ruegos y preguntas al término de este post.

Kodak S300MD

El fin último de las cámaras que llegan a mi colección es siempre probarlas y disfrutarlas, siempre y cuando se dejen. No me considero un manitas pero la curiosidad es un motor muy potente del cerebro humano y he intentado con mayor o menor éxito reparar las cámaras que han llegado a mi hogar y no funcionaban. La siguiente es un ejemplo es un ejemplo fallido de reparación. La pobre tiene las tripas corroídas por los ácidos de las baterías, al parecer almacenadas en su interior durante demasiado tiempo. Quizás el día de mañana trate de limpiar su circuitería para tirar unos rollos con ella.

Esta bonita cámara fue construida del 88 al 93 por la fábrica Kodak en Brasil y es una compacta de funcionamiento muy simple, que monta una Lente Ektanar de 35mm con una abertura f/4.5. La abertura tiene dos posiciones que no son más que unos círculos de distinto tamaño que cambiamos mediante un selector bajo el objetivo, y que la propia cámara asesora usar dependiendo de si usamos película de ISO 100 ó 400. Tiene una empuñadura muy protuberante en la que están grabadas las letras de kodak y un flash situado en el lateral opuesto. La parte central se oculta con una pieza de plástico que se acciona desde la parte superior y tapa el visor y el objetivo para protegerlo. Es de rebobinado automático y lleva dos pilas normales (AA). Se fabricó en negro o en rojo, como en la unidad que yo compré.

 

Entre las compras menos racionales, aunque no por ello impulsiva de mi colección, podemos encontrar esta Kodak Cameo SFM. La primera y última vez que he visto otra cámara de este modelo ha sido en la película del hongkonés Wong Kar-Wai: “Happy Together”. Una sola vez bastó para perderme a bucear por internet en busca de este trofeo.

Me gusta especialmente el diseño de esta cámara, la pieza de plástico que eleva el flash es la que hace de tapa para el pequeño objetivo de foco fijo, quedando reducida la cámara a un paquetito de plástico que cabe en la mano. He usado dos rollos con esta cámara y lo cierto es que no acabé muy conforme con su usabilidad. Se trata de una cámara súper automática en la que no tendremos (ni podremos tampoco) forma de control sobre prácticamente ninguno de sus valores, salvo el modo del flash (normal o de relleno), el disparo con temporizador y el rebobinado forzado en cualquier parte que nos encontremos del rollo. Usa dos pilas muy comunes, una pareja de AAA.

Por contra, la forma de encuadrar por ese visor articulado y minúsculo en dos piezas hace que haya sido galardonada como el peor visor de entre todas las cámaras de mi colección.

2012823

De una cámara que hace honor al eslogan de Kodak de 1952 “Usted pulsa el botón y nosotros hacemos el resto”, y la construcción de plástico de mediados de los años 90 pasamos a la precisión minuciosa y construcción metálica de las cámaras soviéticas:

Smena 8m

Construida a lo largo de los años 70 en la Unión Soviética, esta cámara es lo antagónico a lo que predicaba el eslogan de Kodak. No podremos dejar ningún parámetro al azar, el fotógrafo es el que tiene que ajustar la velocidad de disparo, la abertura de la lente, el enfoque, y en el caso de acoplarle un flash, tampoco permitirá la comunicación entre el flash y la cámara más allá de dispararse a la vez que pulsamos el botón de disparo, como obviamente era de esperar.

Así como el cuerpo es de plástico negro, de un tacto áspero y el anclaje de la tapa trasera da la impresión de que no es muy fina, el resto de elementos son de construcción metálica. El objetivo es uno de ellos y resulta muy agradable a la par que preciso, incluso suena bien. Otros elementos de metal son la zapata para el flash y la cabeza de la bobina de rebobinado.

La cámara no necesita baterías porque carece de automatismos para la medición de luz, el enfoque, velocidad de obturación, etc. Estas ausencias significan que el usuario es el que deberá calcular “a ojo” la distancia del sujeto a enfocar, y estudiar mentalmente o con ayuda de un exposímetro o luxómetro, la velocidad necesaria y la abertura en función de la ISO de la película.

Otro detalle curioso resulta ser el visor, que a parte de ser minúsculo está situado en un rinconcito arriba a la izquierda. Esto crea lo que se conoce como error de paralelaje, que consiste en que dificilmente el encuadre que nos muestra la ventanita no coincidirá con el que obtendremos en la imagen final que nos dará el objetivo, por lo tanto deberemos desplazar ligeramente la cámara para lograr el encuadre deseado.

El plástico del resto de elementos de la cámara podría darnos algún pequeño quebradero de cabeza, sobre todo la combinación del botón de disparo con la rueda de arrastre del carrete. El primero no es muy preciso y podría dar lugar a una imagen trepidada si no lo pulsamos con la intensidad adecuada, y la ruedecita se puede volver algo reticente a nuestras órdenes cuando llevamos al menos medio rollo utilizado, y más si tenemos las manos frías.

En cuanto a la relación entre estas dos cabe destacar que no funcionan como es habitual, me explico: normalmente todas las cámaras de película bloquean el disparador tras tomar una fotografía, para evitar que las imágenes se superpongan, y nos obligan a pasar al siguiente fotograma, pero la múltiple exposición es un recurso fotográfico del que me considero admirador y esta joya rusa nos lo permitirá.

El disparo es muy silencioso y sumado a su tamaño reducido es perfecta para callejear y dar rienda suelta a todas las técnicas de fotografía urbana.

Para concluir, añadiré que todas las cámaras anteriormente citadas usan película de 35mm, todavía fácil de encontrar en multitud de establecimientos, y que podemos revelar en cualquier laboratorio fotográfico.

Espero os haya entretenido u os pueda resultar útil en algún momento. Estaré encantado de responder a cualquier duda que se os plantee y esté dentro de mis posibilidades.

Fer